Asuntos de tenencia, el principal freno para la inversión en los paisajes sostenibles

Expertos en inversiones explican por qué asegurar la tenencia de tierras es clave para promover el financiamiento para los paisajes sostenibles.
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Ricky Martin/CIFOR

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“Es el mayor riesgo que hay considerar”, dijo Sylvia Wisniwski, Directora General de Finance in Motion, empresa dedicada al asesoramiento en inversiones. “Cuando surgen conflictos de uso de la tierra, algunas veces puedes perder la inversión completa. Con inversiones enormes de alrededor de 20 mil millones [de dólares], no tienes la opción de fallar”.

“La primera pregunta que un inversionista va a hacer es: ‘¿Cuál es el riesgo que corro en cuanto a la tenencia de la tierra?, ¿cómo sé que todavía me pertenece este activo?, ¿es de verdad mío?’”, dijo por su lado MaryKate Bullen, Directora Asociada de Sostenibilidad y Comunicación de New Forests, una firma de gestión de activos.

“La cuestión fundamental es que si un individuo, una familia o una empresa no sabe si tendrá los derechos de la tierra en diez años, nada va a pasar”, aseguró también JuergenVoegele, Director Sénior de Food and Agriculture Global Practice del Banco Mundial.  Resaltando que es “Básico, simple y absolutamente clave”.

En el Simposio sobre inversiones y finanzas del Global Landscapes Forum,  la cuestión de la tenencia de la tierra fue un tema común en  cada panel y diálogo, constantemente señalado por miembros de las comunidades científica, de desarrollo y financiera como el mayor riesgo para la inversión en los paisajes.

Pero esta impresión está ahora respaldada por los datos recopilados en la primera encuesta hecha a inversionistas del sector privado sobre derechos de la tierra. Publicado recientemente  por USAID y desarrollado en colaboración con Indufor Norteamérica y el European Investment Bank, este estudio analizó 102 proyectos cuyo valor combinado fue de 5,2 mil millones de dólares americanos. Los riesgos en la tenencia de la tierra fue la principal causa mencionada en el 66 por ciento de los 39 proyectos rechazados, cuyo valor ascendía a 1,6 mil millones.

Estos son otros datos claves derivados de la investigación:

Sesenta por ciento de las empresas reportaron un incremento en los riesgos de la tenencia en los últimos cinco años, y nombraron a los derechos comunitarios, el acceso a los recursos y las disputas locales sobre la tierra como los principales riesgos secundarios.

Cada empresa analizada dijo que evaluó los riesgos en la tenencia de la tierra antes de decidir si invertir o  no, y estas evaluaciones fueron hechas usando, con frecuencia, datos cualitativos como mapeo y consultas comunitarias.

Información de gobierno y cuantitativa fueron poco usadas, lo que Jeffrey Hatcher, Director General de Indufor Norteamérica, quién presentó el estudio en el GLF de Washington, señaló como revelador, dado que tales empresas se enfocan, a menudo en los números. De la misma forma, los proyectos que siguieron adelante emplearon el involucramiento de los responsables de la toma de decisiones en el campo y el desarrollo comunitario para minimizar los riesgos, y lograr un grado de éxito variable.

La principal conclusión del estudio asegura que los planes de acción a nivel local –no los enfoques  de arriba hacia abajo– son la opción para  mejorar la tenencia. Incluso así, los desafíos relacionados con los derechos de la tierra no siempre se pueden adecuar a lo que los inversionistas consideran como seguro.

La primera pregunta que un inversionista va a hacer es: ‘¿Cuál es el riesgo que corro en cuanto a la tenencia de la tierra?'"

MaryKate Bullen, Directora Asociada de Sostenibilidad y Comunicación de New Forests

CARENCIA DE DATOS

Setenta por cierto de la tierra en países en desarrollo no está registrada, con frecuencia debido a la falta de capacidad o fondos para conseguir una titulación apropiada. Aún así, a menudo, la tenencia formal de la tierra no es el mayor problema desde el punto de vista de un inversionista; pero si lo son las invasiones y el reconocimiento de los derechos consuetudinarios, según los panelistas del GLF de Washington.

“Cuál es la situación actual del uso de la tierra en la práctica, y cómo difiere de la tenencia formal de la tierra?” preguntó Bullen; quien explicó en su intervención que para encontrar la respuesta es necesario visitar con frecuencia un terreno con potencial de venta y mapearlo con GPS, señalando los lugares en los que podría haber una invasión.

Sin confirmar la situación de la tenencia en el terreno, es imposible saber la verdad, coincidió Wisniwski a su turno. Una empresa con la que trabajó desistió de la compra de tierras en Latinoamérica después de visitar y observar tramos establecidos de producción ilegal de cacao. Los dueños de la tierra no habían –y ella cree que nunca lo habrían hecho– alertado a los inversionistas de esta situación.

Sin embargo, aún cuando el mapeo se haya realizado, se deben desenterrar los datos históricos, que no siempre revelan la información más atractiva. Áreas de tierras donde empresas solían operar o que fueron parte de concesiones otorgadas por el gobierno podrían haber atestiguado un trato injusto de las comunidades o sufrido impactos negativos. Las nuevas empresas que llegan necesitan saber el grado de riesgo y la resistencia local a la que se enfrentarán.

“Los legados son cada vez más difíciles porque no tienes acceso a información que explique lo que pasó”, añadió Bullen. “Es difícil recuperar la confianza que se perdió hace una década”.

En el lado positivo, otras intervenciones como las de Mark A. Constantine, quien trabaja en el Manejo de Riesgos Sociales y Ambientales en la Corporación Financiera Internacional (IFC, por sus siglas en inglés), una entidad del Grupo del Banco Mundial, aseguró que al adoptar nuevas tecnologías, las empresas pueden aligerar la carga de la diligencia debida y entender la situación local aún antes de poner los pies en el terreno, acortando los tiempos y reduciendo los costos.

La tecnología de cadena de bloques, tema de otra de las sesiones del Simposio, podría levantar olas en este tema. Información de gobierno no confiable en relación a la tenencia es consecuencia de una falta de profesionales en temas de la tierra, altos costos para requisitos como certificaciones notariales, corrupción en el sector encargado del manejo territorial y el establecimiento de estructuras de gobernanza en zonas urbanas en vez de en zonas rurales, según discutieron los panelistas.

Como redes de seguridad entre iguales para compartir y almacenar información, las cadenas de bloques pueden ayudar a la población local a trabajar alrededor de estos obstáculos para documentar sus paisajes y asegurar sus derechos de forma remota y sin los costos de un intermediario, señalaron.

“La tecnología está cambiando al sector relacionado con la tierra. Ya no necesitas peritos para medir la tierra, los teléfonos inteligentes lo pueden hacer suficientemente bien”, explicó Frank Pichel, Director General Interino y Principal Oficial de Programas de Cadasta Foundation, empresa de tecnología dedicada a temas de derechos.

“El hecho de que la cadena de bloques exista está haciendo a más gente tomar en cuenta los derechos de la tierra”, indicó AanchalAnand, Especialista en Administración de la Tierra del Banco Mundial.

La cuestión fundamental es que si un individuo, una familia o una empresa no sabe si tendrá los derechos de la tierra en diez años, nada va a pasar”

Juergen Voegele, Director Sénior de Food and Agriculture Global Practice del Banco Mundial.

VALOR INDIVIDUAL

Otras reflexiones destacaron que cuando se trata de la seguridad en la tenencia de la tierra, la inclusión ha probado, constantemente, ser mejor que la exclusividad. Con frecuencia, cercas, guardias e involucramiento del gobierno tienen menos éxito en la protección de la tierra que involucrar a las comunidades con alternativas de ayuda, tales como incluir en los modelos de producción a quienes son subcontratados para trabajar en los cultivos.

Los panelistas indicaron que para lograrlo, el diálogo sobre financiamiento a nivel global está cambiando más y más para incluir a los agricultores como inversionistas del sector privado –pero esto significa que deberían ser tratados como tales–. Para reducir los riesgos en la tenencia es imperativo que las personas de la comunidad sientan que el éxito de la empresa es también el suyo, a nivel individual, concluyeron.

Paula Guimaraes, Directora de Certificación de Bosques y Conservación de la empresa de producción de pulpa y papel The Navigator Company, aseguró que se requiere de tiempo para lograr que la población local esté del lado de las empresas. Después de que Navigator obtuvo una licencia de uso de la tierra de 356 mil hectáreas en Mozambique, en el año 2009, le tomó años de conversaciones con la población local, en el campo, antes de implementar un proyecto de mosaicos del paisaje en el 2015;  que ahora está listo para ofrecer empleos y beneficios a más de siete mil personas

“La tenencia es el fundamento de los modelos de inclusión”, afirmó Constantine.

La empresa Olam, dedicada a los negocios agrícolas y que trabaja con unos 400 mil pequeños propietarios, ha buscado, de la misma forma, incorporar esto en su ética de negocios conformada de tres partes: centrada en agricultores y sistemas agrícolas prósperos, construcción de comunidades exitosas alrededor de las zonas agrícolas y regeneración de los mundos animal y vegetal.

Michael Jenkins, Presidente Fundador y Director General de Conservación de Bosques de la organización sin fines de lucro  Forest Trends,  hizo un llamado para hacer una mayor inversión dedicada a ayudar a que las iniciativas de negocios tradicionales de comunidades locales e indígenas crezcan, tales como la cosecha de palma de açaí y castaña, o producción de artesanías hechas a partir de materiales obtenidos en los bosques. Esto puede ayudar a darle a los bosques un valor real y sostenible, dijo.

SEGURIDAD DE TENENCIA ES CLAVE

 En Etiopía, un estudio reciente del Banco Mundial encontró que cincuenta por ciento de las tierras altas del país están erosionadas, lo que le cuesta al país entre dos y tres por ciento del PIB agrícola cada año. La solución del Banco fue mejorar la seguridad en la tenencia de la tierra, enfocándose específicamente en agricultores jóvenes para manejar mejor los recursos naturales.

Ahora, tras estos esfuerzos, medio millón de hogares cuenta con certificados de tenencia de la tierra, lo que le da a las personas una razón real para invertir en sus paisajes, aseguró Laura Tuck, Vicepresidenta de Desarrollo Sostenible del Banco Mundial. Y está comenzando a funcionar: el ingreso familiar se está incrementando, al mismo tiempo que la cobertura vegetal. Se han restaurado más de 520 mil hectáreas de tierras antes degradadas.

Asegurar la tenencia de tierras es clave para invertir en paisajes sostenibles y recuperar las tierras degradadas hacia el bienestar de las personas y el planeta y es urgente, como Tuck concluyera citando a Lester R. Brown: “Ninguna civilización ha sobrevivido a la destrucción de los sistemas naturales que les sirven de soporte. La nuestra tampoco lo hará”.

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Este estudio forma parte del Programa de Investigación del CGIAR sobre Bosques, Árboles y Agroforestería(FTA), que cuenta con el respaldo de los Donantes del Fondo CGIAR.
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