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En décadas recientes, un creciente número de diseñadores de políticas ha dado inicio a estrategias más holísticas para abordar los complejos retos de sostenibilidad ambiental y desarrollo humano. Conocidos como enfoques de paisaje, estas estrategias han ganado tracción entre gobiernos y organizaciones internacionales  en todo el mundo.

Pero, realmente ¿se han implementado como se había planeado? Y además, ¿han sido estas estrategias más exitosas que las iniciativas concentradas en un solo aspecto?

Este fue el tipo de pregunta que se hizo un equipo de investigadores cuando analizaron cerca de 17 000 documentos —seleccionados en una revisión crítica de 24 artículos arbitrados y 150 estudios de caso (presentes en lo que se conoce como «literatura gris»)— sobre experiencias con enfoques de paisajes en países tropicales.

“Es la primera vez que se hace una revisión de este tipo” dice James Reed, coautor del estudio e investigador de CIFOR.

El nuevo estudio fue publicado en el número de abril en la revista científica Land Use Policy, titulado ¿Los enfoques integrados de paisajes han conciliado aspectos sociales y ambientales en los trópicos? Bajo coautoría de Reed, Josh van Vianen y Terry Sunderland de CIFOR, y Jos Barlow del Lancaster Environment Centre de la Universidad de Lancaster, Reino Unido.

El estudio realizado por el equipo de investigación, que se centra en la implementación práctica, es el segundo de un análisis de dos partes sobre enfoques de paisajes. El año pasado los mismos coautores publicaron un artículo centrado en el desarrollo teórico del concepto.

¿UNA FALLA AL DESPEGAR?

Dado el alboroto alrededor de este enfoque relativamente nuevo, el estudio reciente llegó a conclusiones de alguna forma sorprendentes: “Hasta el momento, en la literatura científica, particularmente, hay poca evidencia de que [los enfoques de paisaje] estén  siendo implementados totalmente, o que estén alcanzando su potencial éxito”, afirma Reed.

Los investigadores no pudieron “encontrar un solo ejemplo aplicado del enfoque de paisajes en los trópicos que demuestre adecuadamente —es decir que tenga profunda recolección de datos que sea confiable y reporte de estos— el balance efectivo de los  trade-offs ambientales a través de procesos de múltiples escalas de negociación para mejores resultados”.

Es posible que los ejemplos existan, pero “simplemente no los hemos encontrado”, dice Reed, y añade que quizá haya historias de éxito de “nivel base” escondidas, aún por descubrir mediante trabajo científico.

Hasta el momento, en la literatura científica, particularmente, hay poca evidencia de que [los enfoques de paisaje] estén siendo implementados totalmente, o que estén alcanzando su potencial éxito”.

James Reed

A pesar de ello, Reed y sus colegas encontraron en la literatura 174 casos que muestran por lo menos las características básicas del enfoques de paisajes, y un éxito relativo en casos en donde se aplicaron las estructuras de gobernanza de múltiples niveles o policéntricas.

Como  resultado, los autores del estudio no descartaron los enfoques de paisajes y concluyeron que “demuestran tener potencial como un marco para conciliar conservación y desarrollo y para mejorar el capital social, aumentar los ingresos a la comunidad y las oportunidades de empleo, así como para reducir la degradación del suelo y para conservar recursos naturales”, de igual forma son una ruptura de previos enfoques menos consultivos.

“No significa que los enfoques de paisaje no puedan ser efectivos, pero no están siendo reportados efectivamente en la literatura científica, que yo diría es importante”, afirma Reed.

“Necesitamos mejorar el monitoreo y reporte, así como hacer disponible la información de forma accesible para un público más amplio. De esta forma el enfoque va a ser más atractivo, influenciará a diseñadores de políticas y aumentará su escala”.

UN MONITOREO MEJOR

La gran cantidad de elementos y actores involucrados en los enfoques de paisajes, junto con sus perspectivas, generalmente de largo plazo, no deberían ser barreras insuperables para una buena evaluación, afirma Reed.

“Si los sistemas de monitoreo se establecen, y existe la motivación y capacidad, no hay razón para no realizar reportes cada pocos años. Con eso sería suficiente. Muchos de los reportes de corto plazo serán verdaderamente importantes para los resultados de largo plazo, particularmente al tratarse de informar sobre los procesos de reflexión y reevaluación”.

Respecto al desarrollo sostenible a largo plazo, el objetivo final, los enfoques de paisaje necesitan lo que se denominó en el artículo «ajuste continuo». Esto requiere la evidencia de lo está funcionando, pero también de lo que no está funcionando.

Por lo tanto, ¿qué lecciones pueden aprenderse de la revisión de literatura?

“Es importante revisar y reportar no solo los éxitos sino también los fracasos”, dice Reed.

“Este fue un gran hallazgo en esta revisión: no encontramos ningún informe sobre enfoques que hubiesen fracasado. Sabemos muy bien que la gente está tratando de hacer cosas y no [siempre] logrando resultados positivos para todos. Entonces, ¿Por qué encontramos solo informes del éxitos, y no de fracasos, de los cuales podemos aprender?”

No existe un estándar perfecto para el monitoreo de un enfoque de paisajes”.

James Reed

El compartir lecciones y mejores prácticas se ve obstaculizado por la falta de consenso en la comunidad científica sobre los indicadores que deben aplicarse al monitoreo de enfoques de paisajes.

“Esta es una de las piezas que faltan en el rompecabezas”, dice Reed. “No existe un estándar perfecto para el monitoreo de un enfoque de paisajes”.

Durante las últimas décadas, varias personas han trabajado en indicadores, pero nada ha permanecido. Dado que los paisajes difieren ampliamente, es improbable encontrar un conjunto de mediciones de tipo talla única que se ajustan a todo. Reed sugiere que puede ser posible desarrollar un conjunto de indicadores básicos que puedan ser adaptados a condiciones locales.

En su opinión, esto podría requerir un nuevo esfuerzo colaborativo entre los principales expertos de todo el mundo. Va a ser un reto lograr que investigadores ocupados se detengan a pensar en otro proyecto. Pero Reed afirma que él y su colega de CIFOR, coautor del estudio, Terry Sunderland “están interesados en lograrlo”.

Es importante revisar y reportar no solo los éxitos sino también los fracasos”.

James Reed

“La teoría es fuerte. Se ha hecho un gran esfuerzo en desarrollar el concepto”, dice Reed. “Tiene sentido”.

Advierte que el peligro radica en que la falta de evidencia puede conllevar a reducir la credibilidad e iniciar una nueva búsqueda de algo mejor.

“Hay un problema con las modas. La moda va y viene”, dice el investigador. “En realidad necesitamos más tiempo. El potencial es enorme”.

Para mayor información sobre los temas discutidos en este artículo, favor contactar con Terry Sunderland y James Reed: T.Sunderland@cgiar.org y J.Reed@cgiar.org


Foto de portada por Kate Evans/CIFOR.


 

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