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Los bosques intactos podrían dejar de existir en grandes regiones tropicales húmedas para 2050

Estudio analiza patrones de deforestación y degradación causados por las actividades humanas en los últimos 30 años
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Imágenes satelitales de plantaciones de palma aceitera en Kalimantan Oriental, Indonesia. European Space Agency

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A partir de datos satelitales, una nueva investigación destaca que los bosques intactos podrían desaparecer por completo en las grandes regiones tropicales húmedas para 2050 si las tasas actuales de perturbación continúan.

Los bosques juegan un papel clave en la estabilidad ecológica y ambiental, pues su capacidad de almacenamiento de carbono ofrece una solución basada en la naturaleza para mitigar el cambio climático al mantener bajo control la liberación de gases de efecto invernadero que calientan el planeta.

En un nuevo documento que analiza los patrones de deforestación y degradación forestal causados ​​por las actividades humanas durante los últimos 30 años, los científicos estiman que casi 219 millones de hectáreas o el 17 % de los bosques tropicales húmedos han desaparecido. Mientras que de los 1070 millones de hectáreas de bosques restantes, el 10 % está degradado. Esta última cifra, destacan los autores del estudio publicado en Science Advances, generalmente es un indicador de que el proceso de deforestación de los bosques tropicales húmedos seguirá.

“Si se hubiesen tomado medidas para prevenir la degradación, la tala de bosques –que ocurre en promedio después de 7.5 años– se habría evitado en más del 45 % de los casos”, dijo Christelle Vancutsem, especialista en teledetección y autora principal del estudio, quien trabajó junto a un equipo de científicos del Centro Común de Investigación de la Comisión Europea, el Centro para la Investigación Forestal Internacional (CIFOR), el Centro de Cooperación Internacional en Investigación Agrícola para el Desarrollo (CIRAD, por sus siglas en francés) de Francia y el Instituto Nacional de Investigación Espacial (INPE) de Brasil.

Para llegar a los hallazgos del estudio, los investigadores mapearon los cambios en la cobertura de la tierra de 1990 a 2019, utilizando imágenes Landsat para observar cómo los paisajes forestales variaban y cambiaban con el tiempo, es decir, cuándo no sufrieron perturbaciones, cuándo fueron degradados, regenerados, deforestados, forestados o convertidos en plantaciones o cuerpos de agua. Los científicos también anotaron las fechas y la duración, la recurrencia y la intensidad de cada perturbación.

Comprender los patrones de perturbación puede ayudar a los países a trabajar para alcanzar las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU y sus contribuciones nacionalmente determinadas (NDC, por sus siglas en inglés), que son un componente clave de presentación de informes en el marco de la estrategia del Acuerdo de París de la ONU para evitar que las temperaturas medias postindustriales aumenten a 1.5 grados Celsius o más.

“Ahora es posible monitorear la deforestación y degradación en los bosques tropicales húmedos de manera consistente durante un largo período histórico y con una excelente resolución espacial”, señaló Vancutsem. “El mapeo de las etapas de transición forestal permitirá derivar indicadores más específicos para medir los logros en los objetivos de política forestal, biodiversidad, salud y clima”.

Los resultados revelan la apremiante necesidad de reforzar las acciones para preservar los bosques tropicales, en particular, evitando la degradación inicial que muy probablemente lleve a la posterior tala de bosques, agregó.

Las imágenes (de izquierda a derecha) muestran un área seleccionada de 65 km de ancho en Camerún, imágenes satelitales de 1990 e imágenes satelitales de 2019 en esa área. El color naranja representa la deforestación a lo largo de la vía férrea y debido a la creación de una presa.

Reconociendo que ningún ecosistema puede considerarse verdaderamente intacto, los científicos definieron la degradación forestal como una alteración en el dosel de la cubierta arbórea visible desde el espacio durante un período de menos de 2.5 años, lo cual conduce a la pérdida de biodiversidad o almacenamiento de carbono, o ambos.

La investigación también muestra que las tendencias en las tasas de deforestación parecen estar ligadas a cambios en las políticas territoriales nacionales, apuntó Vancutsem. Por otro lado, las tasas de degradación están estrechamente relacionadas con las condiciones climáticas y no se ven afectadas por las políticas de conservación de los bosques.

La situación parece estar acelerándose, señaló. “Durante cinco años, de 2015 a 2019, vimos un aumento significativo en la degradación forestal: 2,6 millones de hectáreas adicionales en relación con el período 2010-2014”.

Esta tendencia se explica por condiciones climáticas puntuales, específicamente sequías e incendios asociados a los efectos de El Niño de 2015-2016. La deforestación y la degradación forestal son amenazas importantes para el clima y la biodiversidad.

Las imágenes (I-D) muestran un área seleccionada de 65 km de ancho en Camboya, imágenes satelitales de 1990 e imágenes satelitales de 2019, las áreas naranjas reflejan el cambio a lo largo del tiempo en la deforestación debido principalmente a la conversión a plantaciones de caucho.

“La conversión de bosques para usos agrícolas es la segunda fuente más grande de emisiones de CO2 atmosférico después de la quema de combustibles fósiles”, dijo Ghislain Vieilledent, coautor del estudio y ecologista del CIRAD.

Entendemos por los resultados que es de suma importancia integrar medidas que reduzcan la degradación en los programas de conservación de bosques y mitigación del clima, agregó Vancutsem. Los hallazgos también muestran que la degradación forestal debe ser considerada como un factor de riesgo de deforestación y como un indicador de cambio climático y oscilaciones climáticas.

“Esperamos que un mejor conocimiento de los procesos de degradación forestal y la fragmentación resultante ayude a realizar evaluaciones precisas del impacto humano en los servicios de los ecosistemas tropicales y su impacto en la retroalimentación de la biosfera-atmósfera-hidrosfera”, dijo. “La investigación indica que las futuras políticas de gestión de la tierra tendrán que dar cuenta de este hallazgo”.

Las imágenes (I-D) muestran un área seleccionada de 65 km de ancho en Madagascar, imágenes satelitales de 1990 e imágenes satelitales de 2019, que muestran el cambio a lo largo del tiempo en la degradación (verde) resultante del ciclón (Hudah en 2000) y la deforestación (naranja) de la agricultura.

Los datos también muestran que el 41 % de los bosques degradados a escala pantropical se encuentran en Asia y Oceanía, casi el 40 % en América Latina y un poco más del 22 % en África. El 32 % de las áreas deforestadas en los bosques tropicales húmedos se encuentran en Asia y Oceanía, el 47 % en América Latina y el 21 % en África.

Los científicos también documentaron la distribución y la edad de los bosques secundarios jóvenes –definidos por el estudio como el rebrote de la cubierta arbórea después de una eliminación total de  esta, la cual permaneció sin crecer durante al menos 2,5 años–. La proporción de estos es del 46 % en Asia y Oceanía, 43 % en América Latina y 11 % en África.

“Podemos confirmar que la mayor parte de la deforestación causada por la expansión de la palma aceitera y el caucho, asignadas a las clases de productos básicos en nuestro estudio, se concentra en Asia”, dijo Vancutsem. “Esto equivale a más de 18 millones de hectáreas, lo que representa el 86 % de la conversión total del bosque húmedo tropical en plantaciones, específicamente más del 57 % en Indonesia y más del 23 % en Malasia”.

Las imágenes (I-D) muestran un área seleccionada de 65 km de ancho en Borneo, imágenes satelitales de 1990 e imágenes satelitales de 2019, que muestran el cambio a lo largo del tiempo de la degradación relacionada con las actividades de tala en Malasia en la frontera con Indonesia.
Las imágenes (I-D) muestran un área seleccionada de 65 km de ancho en Perú, imágenes satelitales de 1990 e imágenes satelitales de 2019, que muestran el cambio a lo largo del tiempo de la deforestación relacionada con la minería de oro.
Las imágenes (I-D) muestran un área seleccionada de 65 km de ancho en el estado de Mato Grosso, Brasil, imágenes satelitales de 1990 e imágenes satelitales de 2019 que muestran la deforestación relacionada con la agricultura a lo largo del tiempo.
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Este estudio forma parte del Programa de Investigación del CGIAR sobre Bosques, Árboles y Agroforestería(FTA), que cuenta con el respaldo de los Donantes del Fondo CGIAR.
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