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Los siete grandes factores que aumentan el riesgo de pandemias

Científicos de la ecología hacen llamado a abordar de forma integrada la salud de personas, animales y medioambiente
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Comprender los vínculos entre la salud de las personas, el medioambiente y los animales salvajes y domésticos, y abordarlos de forma conjunta, es vital para reducir el riesgo de pandemias por infecciones zoonóticas como el COVID-19, según indicaron expertos en la conferencia digital Global Landscapes Forum (GLF) Bonn 2020 desarrollada del 3 a 5 de junio.

La sesión sobre ‘Una Salud’ (‘One Health’) reunió a ecólogos, veterinarios y gestores de salud pública para arrojar luz sobre el origen de las zoonosis –enfermedades transmitidas de animales a personas— y las medidas que urge adoptar para reducir el riesgo de futuros brotes infecciosos como los del Ébola, SARS, MERS y COVID-19.

“Las actividades humanas están detrás de la mayoría de nuevas zoonosis”, indicó Doreen Robinson, responsable de Vida Salvaje de ONU Medio Ambiente (PNUMA) y una de las coautoras de un informe, elaborado junto con el Instituto Internacional de Investigación sobre Ganado (ILRI), que será publicado en julio.

Según adelantaron, el estudio identifica los siete grandes factores que aumentan el riesgo de pandemias: 1. la intensificación agrícola, 2. los cambios en las cadenas de suministro de alimentos, 3. la explotación de la vida salvaje, 4. los cambios en los usos del suelo acompañados por la destrucción de hábitats naturales y la incursión en estos espacios, 5. las industrias extractivas no sostenibles, 6. el aumento de los viajes y el transporte, y 7. la aceleración del cambio climático.

“Si abordamos estas causas, que en su mayoría tienen que ver con la protección del medioambiente, también mejoraremos el bienestar de las personas”, afirmó Robinson, quien también hizo un llamado a repensar de forma profunda los sistemas de producción de alimentos a nivel mundial, un mensaje constante de los expertos oradores que participan en el GLF Bonn 2020.

Para la investigadora en Salud Animal y Humana de ILRI Delia Grace, “los actuales sistemas de producción de alimentos generan comida, sí, pero no están manejando bien las externalidades negativas, incluyendo las zoonosis, enfermedades no transmisibles como diabetes y obesidad, así como cuestiones ambientales y de bienestar animal”. Los animales domésticos constituyen 60 % de la biomasa animal del planeta, mientras que las personas suponen un 36 % y los animales salvajes sólo un 4 %, indicó.

“Los animales domésticos juegan un papel importante como reservorios y amplificadores de patógenos”, apuntó Grace. Los sistemas de producción intensiva pueden facilitar la expansión de enfermedades infecciosas, sobre todo cuando los animales están estabulados a altas densidades y tienen poca diversidad genética, lo que los hace más vulnerables.

El campo de ‘Una Salud’ ha estado tradicionalmente dominado por los sectores médico y veterinario, pero los expertos coinciden en la importancia de incorporar a los ecólogos para dar cuenta del papel que desempeñan también los animales salvajes.

“Necesitamos comprender los procesos ecológicos que subyacen las enfermedades”, afirmó Johannes Refisch, responsable del programa Great Apes Survival Partnership (Sociedad de Supervivencia de Grandes Simios). “Por ejemplo, necesitamos entender la ecología de las especies que actúan de reservorios y de vectores, y realizar muchos más estudios en entornos intactos para comprender los vínculos entre la alteración de hábitats naturales y las emergencias de zoonosis”.

El subdirector general de investigación y desarrollo de ILRI, Iain Wright, que ha abogado por incluir las ciencias sociales al enfoque de ‘Una Salud’, instó a crear mejores sistemas de vigilancia. “Tenemos que coordinar los sistemas de vigilancia de la salud humana, de animales domésticos y de especies salvajes, que ahora están desconectados, y también debemos coordinar las respuestas”.

La directora de la División de Ecosistemas de PNUMA Susan Gardner destacó la necesidad de reforzar las campañas de información y educación en todos los niveles, entre otros motivos, para que los niños estén “alfabetizados” en materia ambiental, los consumidores puedan hacer buenas elecciones en materia de alimentación y los países establezcan políticas con los incentivos adecuados para promover la salud humana, animal y ambiental.

“Durante la respuesta al COVID-19 estamos viendo cambios de comportamiento a nivel mundial que nunca habríamos imaginado y ello infunde esperanza en nuestra capacidad de lidiar con las zoonosis, pues el comportamiento humano es el principal factor detrás de su emergencia”, ha concluido Gardner.

Más de 4000 asistentes digitales participaron del Global Landscapes Forum Bonn (GLF) 2020, considerada la conferencia sobre gestión integrada del suelo y los paisajes más grande del mundo.

El GLF es liderado por CIFOR-ICRAF, en coordinación con PNUMA y el Banco Mundial y gracias al apoyo financiero del Gobierno de Alemania.

 

 

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Este estudio forma parte del Programa de Investigación del CGIAR sobre Bosques, Árboles y Agroforestería(FTA), que cuenta con el respaldo de los Donantes del Fondo CGIAR.
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