Investigación

La importancia del contexto en las iniciativas participativas para los paisajes forestales

En los procesos participativos, involucrar a las personas para que entiendan el contexto es un factor clave para alcanzar el éxito
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Reunión de desarrollo de herramienta participativa con foro multiactor de bosque de protección de Alto Mayo, Perú. Juan Pablo Sarmiento/CIFOR

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¿Por qué algunos procesos participativos ayudan a establecer condiciones de igualdad en los proyectos de conservación y desarrollo, mientras que otros refuerzan las desiguales relaciones de poder entre los participantes?

Los problemas complejos, como aquellos relacionados con el uso de la tierra y el cambio climático, involucran a muchas personas: funcionarios gubernamentales, grupos de conservación sin fines de lucro, empresas privadas, comunidades locales y financiadores.

A primera vista, reunir a las partes interesadas para la toma de decisiones puede parecer la forma más democrática y equitativa de llegar a acuerdos y trabajar hacia objetivos comunes. Pero lograrlo no es tan fácil, afirman dos científicos del Centro para la Investigación Forestal Internacional (CIFOR).

La clave para comprender esos procesos, y hacer que funcionen mejor en el futuro, se encuentra en las lecciones del pasado, según un nuevo informe.

Su revisión de artículos sobre foros subnacionales de múltiples partes interesadas establecidos para abordar desafíos relacionados con el cambio en el uso de la tierra encontró que el éxito de los procesos participativos depende de qué tan bien se adapten a las circunstancias locales.

“Todos sabemos que ‘el contexto es importante’”, dijo Anne Larson, científica principal de CIFOR y líder del equipo de Equidad, Género y Tenencia. “La pregunta pendiente es cómo abordarlo. A menudo se ve el contexto como un obstáculo o un problema para la implementación del proyecto porque ‘interfiere’ con la planificación. Sin embargo, todo sucede en un contexto específico”, dice Larson. “Queríamos saber, a partir de la revisión, de qué manera se pueden diseñar las iniciativas para que tomen en cuenta y se adapten a los contextos específicos de su implementación”.

Larson y el investigador de CIFOR Juan Pablo Sarmiento Barletti, trabajando en colaboración con Christopher Hewlett de la Universidad de Maryland y Deborah Delgado de la Pontificia Universidad Católica del Perú, encontraron que el método estándar de revisión sistemática solo indica si una iniciativa fue exitosa, pero no proporciona información sobre el contexto local que permita explicar por qué un proceso tuvo éxito o fracaso.El equipo optó por el método de revisión de síntesis realista, que examina con mayor profundidad no solo de qué manera funcionó un proceso determinado, sino también por qué produjo los resultados que logró.

Siguiendo un estricto protocolo de investigación, los investigadores revisaron 984 artículos de los cuales seleccionaron 124 que involucraron foros subnacionales de múltiples partes interesadas con al menos un actor gubernamental y otro no gubernamental. Luego redujeron ese grupo a 16 artículos que describen 19 casos de estudio y se ajustan a criterios estrictos relativos a la profundidad de la información proporcionada sobre el contexto de los casos.

El estudio en profundidad analizó características comunes en estos 19 casos, correspondientes a una docena de países tan diversos como India, Indonesia, Camboya, Brasil, Camerún, México, Estados Unidos y Canadá.

   Desarrollo de herramienta Cómo Vamos, comunidad de Shampiyacu, Alto Mayo, Perú.

Obtener el apoyo local

Los grupos de múltiples partes interesadas, al igual que los proyectos o procesos en los que están insertos, tienen como objetivo obtener el apoyo local para iniciativas que promueven el uso sostenible de la tierra, dijo Larson. En otras palabras, buscan promover la “aceptación local”, agregó.

Al examinar estos grupos, la revisión identificó cuatro modelos principales:

Según el “modelo de sostenibilidad”, incluir a la población local en los procesos de toma de decisiones y en los órganos de gestión aumenta tanto la inclusión social como la sostenibilidad de las iniciativas de conservación y desarrollo forestal.

Sin embargo, la participación por sí sola no es suficiente. Si el grupo permite que persistan las desigualdades de género, por ejemplo, o ignora los acuerdos de manejo forestal informales o tradicionales, es poco probable que logre cumplir sus objetivos.

Algunos grupos de múltiples partes interesadas se centran en hallar formas de crear nuevos ingresos para compensar lo que las comunidades forestales locales pierden al cambiar sus prácticas. Los autores llaman a esto el “modelo de desarrollo”.

Si las nuevas actividades económicas no generan ingresos suficientes para compensar a las personas por la pérdida de ingresos provenientes de los bosques, como cuando se establece un área de conservación, puede que los afectados no logren mantener a sus familias. Los investigadores encontraron que esto puede ocurrir en lugares donde la tenencia o los derechos sobre la tierra son débiles, o en los que las élites se apropian del proceso.

Un tercer modelo, al que los investigadores llaman el “modelo de participación”, involucra aquellos casos en los que se otorga a las comunidades locales el control de sus recursos forestales como coadministradoras, y además reciben capacitación y asistencia para hacer más sostenible su uso de la tierra.

Cuando algunas partes interesadas son más poderosas que otras, o cuando hay un financiamiento inadecuado y no se presta la debida atención a incluir a los participantes más vulnerables, este enfoque puede resultar insuficiente. Según el estudio, este es un riesgo en particular en lugares donde los pequeños productores locales o las comunidades indígenas desconfían de los funcionarios gubernamentales y las organizaciones externas.

Algunos casos de la revisión reflejaron un “modelo multinivel”, en el que se esperaba que la colaboración entre diferentes sectores a nivel local, regional y nacional estimulara la participación local y un sentido de apropiación del proyecto entre las comunidades locales.

Pero las partes interesadas de diferentes niveles pueden tener ideas muy distintas sobre conservación y desarrollo, así como diversas percepciones sobre el uso de la tierra, las prioridades y los sacrificios involucrados en la gestión del cambio de uso de la tierra. Además, si bien la descentralización puede brindar oportunidades para la participación de la comunidad local, también puede permitir que las élites locales se apropien del proceso, según el estudio.

   Foro multiactor del Bosque de Protección Alto Mayo, Perú.

Diseño para alcanzar el éxito

Los investigadores indican que los casos más exitosos fueron aquellos en los que los planificadores entendieron el contexto local y lo vieron no como un obstáculo por superar, sino como un factor central que debe ser abordado, mediante el involucramiento de múltiples actores, desde el inicio del diseño del proyecto.

“Un diseño exitoso se basa en un involucramiento exitoso”, dijo Larson.

Estos hallazgos indican la importancia de comprender tanto a las partes interesadas como las circunstancias locales antes de planificar una iniciativa, dijo Sarmiento Barletti. También implica conocer qué problemas deben ser abordados por un grupo de múltiples partes interesadas y cuáles deben tratarse de una manera distinta.

“La participación por sí misma no conduce a nada”, dijo.

En algunos casos, puede que un proceso participativo no sea necesario, o incluso aconsejable. Si una empresa no respeta los derechos a las tierras comunales, por ejemplo, la labor del Gobierno es intervenir para proteger a la comunidad.

“No es un asunto para un foro de partes interesadas”, dijo Sarmiento Barletti. “Los derechos no son negociables”.

Los autores identificaron cuatro factores interrelacionados que ayudan a promover una participación más significativa de las personas o grupos más marginados y contribuyen a reducir la desigualdad.

En primer lugar, afirman que debe haber un compromiso con las personas, el proceso y los objetivos. Esto se demuestra a través de la inversión de tiempo y recursos en el proyecto, así como mediante una labor de seguimiento que garantice la aplicación de las políticas y leyes gubernamentales que apoyan la participación.

En segundo lugar, se debe hacer un esfuerzo concertado para lograr involucrar a las partes interesadas en todos los niveles, en especial Gobiernos de nivel intermedio y gerentes de las organizaciones no gubernamentales responsables de la implementación de los planes y proyectos. Esto ayuda a desarrollar voluntad política y confianza entre las comunidades y el Gobierno, y promueve la continuidad del trabajo, dijeron los investigadores.

En tercer lugar, la voluntad de aprender unos de otros, en especial de los miembros de las comunidades locales, es esencial para los procesos de múltiples partes interesadas. Las mujeres, en particular, deben desempeñar un papel activo, dijo Larson. Con demasiada frecuencia, los proyectos consideran la asistencia de las mujeres a los eventos como prueba de su participación, sin garantizar que realmente tomen parte en las decisiones sobre el manejo forestal.

Por último, aprender requiere más que solo escuchar. Significa “dejar de lado la propia experiencia para ponerse en los zapatos de otra persona”, dijo Sarmiento Barletti. “Este tipo de aprendizaje exige humildad de parte de los organizadores e implementadores y considera a las personas locales como socios en la búsqueda de soluciones, en lugar de como beneficiarios del proyecto”.

Según los investigadores, estas recomendaciones por sí solas no son suficientes para resolver las desigualdades que a menudo afectan las decisiones sobre el uso de la tierra, pero los estudios de caso sugieren que permiten lograr avances importantes.

Sin embargo, un posible obstáculo es que estos hallazgos van en contra de las prácticas de financiamiento de los donantes, dijo Larson.

Los ciclos de financiamiento que son mucho más cortos que estos procesos participativos socavan el compromiso a largo plazo y la creación de confianza que son necesarios para alcanzar el éxito, afirmó. Además, los donantes a menudo exigen resultados simples y cuantificables que no reflejan la naturaleza compleja de la toma de decisiones entre múltiples partes interesadas y de la generación de un cambio significativo.

“Cuestionar a las instituciones que defienden la discriminación y la desigualdad puede requerir más que un compromiso a largo plazo y la voluntad de aprender”, dijo Larson, “pero entender el campo de juego y desarrollar procesos más equitativos sería un gran paso en la dirección correcta”.

Para obtener más información sobre este tema, puede contactar a Anne Larson en A.larson@cgiar.org

Esta revisión se realizó previamente a un estudio de campo sobre foros subnacionales de múltiples partes interesadas, que forma parte del Estudio Comparativo Global sobre REDD+ del Centro para la Investigación Forestal Internacional. Posteriormente, se realizó una investigación de campo a 14 foros de múltiples partes interesadas en Brasil, Etiopía, Indonesia y Perú.

 Esta investigación fue financiada por la Agencia Noruega para Cooperación al Desarrollo; la Comisión Europea; la Iniciativa Internacional sobre el Clima del Ministerio Federal de Medio Ambiente, Conservación de la Naturaleza y Seguridad Nuclear de Alemania; y el Departamento de Desarrollo Internacional del Reino Unido. La investigación se realizó como parte del Programa de Investigación del CGIAR sobre Políticas, Instituciones y Mercados (PIM), dirigido por el Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias (IFPRI), y el Programa de Investigación del CGIAR sobre Bosques, Árboles y Agroforestería (FTA), dirigido por CIFOR.

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Este estudio forma parte del Programa de Investigación del CGIAR sobre Bosques, Árboles y Agroforestería(FTA), que cuenta con el respaldo de los Donantes del Fondo CGIAR.
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