Opinan los expertos

Los bosques secretos de El Salvador

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Junto con Haití y Malawi, por mucho tiempo se ha descrito a El Salvador como un país donde la sobrepoblación y la pobreza han forzado a los campesinos a destruir los bosques, creando así un paisaje desolado. Muchas veces se dice que menos del cinco por ciento del país todavía tiene bosque.

Susanna Hecht de la Universidad de California en Los Ángeles y sus colegas de PRISMA (una ONG Salvadoreña) cuentan una historia muy diferente. Su artículo llamado Globalización, resurgimiento forestal y política ambiental en El Salvador, que saldrá próximamente en la revista World Development, afirma que 60% del país está cubierto por bosques relativamente densos y que el área boscosa creció casi un 40% entre 1992 y 2001.

Los estudios anteriores sobre el tema se habían concentrado en los pequeños remanentes de supuestos bosques primarios. Prácticamente habían ignorado las áreas de café bajo sombra, las huertas, las cercas vivas, la zona urbana arborizada y los bosques secundarios que han regenerado en los pastos abandonados.

Estas áreas proporcionan comida y casa para muchas de las 520 especies de pájaros, 121 de mamíferos y 130 de reptiles y anfibios que viven en El Salvador, además de proteger cuencas y suministrar productos forestales. Por otra parte, la mayoría de lo que se ha considerado como bosque primario probablemente no lo es. Casi no queda ningún lugar en este pequeño país que no haya sido alterado por la gente de forma profunda desde hace varios siglos.

Varios factores ayudaron a reverdecer el país en los últimos veinte años. La guerra civil de los años 80 forzó a la gente a abandonar las áreas rurales, dejando que los árboles volvieran a crecer. La guerra previno la inversión en sistemas de café con menos sombra como se dio en otros lados en Centroamérica. Más de dos millones de personas huyeron del país y comenzaron a enviar dinero a los que quedaron. Los que recibieron el dinero habrían podido utilizarlo para cultivar áreas más grandes, pero debido a políticas que favorecían la importación de alimentos baratos, no era tan atractivo sembrar. Así que muchos de ellos prefirieron abandonar sus tierras y vivir de las remesas. Por su parte, los grandes productores fueron desalentados por los bajos precios, políticas de reforma agraria, y la falta de créditos subsidiados.

Si bien el país sigue siendo densamente poblado, ahora tiene muchos más árboles, y eso ha pasado casi inadvertido. La mayoría de los conservacionistas se había enfocado tanto en las pocas áreas protegidas, que no se fijaron en los cambios en el paisaje más amplio, y en los campesinos que lo estaban restaurando. Parece que no pueden ver el bosque por los árboles, pero este estudio prueba que está allí.

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Lecturas adicionales

Para solicitar una copia electrónica gratis del artículo en inglés usted puede escribirle a Vyenna Song en: ysong@princeton.edu
Para enviar comentarios o preguntas a los autores puede escribirle a Susanna Hecht en: Shecht@princeton.edu
La referencia completa para este documento es: Hecht, S.B., S. Kandel, I. Gomez, N.Cuellar, and H. Rosa. 2006. Globalization, Forest Resurgence, and Environmental Politics in El Salvador, World Development, Vol. 34(2), February.