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Cómo Indonesia perdió sus turberas y cómo Perú podría evitar un destino similar

Creciente presión del desarrollo y carencia de políticas de protección pone en riesgo a las turberas amazónicas del Perú y sus inmensas reservas de carbono, advierten científicos
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Kalimantan central, Indonesia, durante los incendios de 2015. Aulia Erlangga/CIFOR

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    Peru - Un evento ocurrido en el sudeste asiático hace cinco años alertó al mundo sobre cuán masivas pueden ser las emisiones de gases de efecto invernadero y de partículas tóxicas cuando las turberas son degradadas. Los catastróficos incendios de turberas de Indonesia en 2015 destruyeron enormes extensiones de turba, causando una humareda tóxica que alcanzó a varios países y ocasionó deterioros en la salud al menos 75 millones de personas.

    La deforestación, el drenaje y la quema de turberas para la agricultura contribuyeron con este escenario, en el que 900 mil hectáreas de áreas de turba se incendiaron en las provincias indonesias de Kalimantan, Sumatra y Papúa, liberando en apenas dos meses 1164 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente a la atmósfera.

    ¿Podría otro gran depósito de turba tropical sufrir el mismo destino que Indonesia?

    Al otro lado del mundo, Perú se erige como el cuarto país con mayor volumen de turberas tropicales. Gracias a su predominante aislamiento geográfico de los centros poblados, su geomorfología compacta, su baja densidad poblacional y de carreteras, las turberas en la Amazonía peruana aún permanecen, mayoritariamente, íntegras. Sin embargo, este escenario podría cambiar si Perú repitiera la experiencia de Indonesia: un mismo modelo de desarrollo y sin políticas de protección de turberas.

    “Hay razones válidas para creer que, si las turberas amazónicas peruanas fueran penetradas de manera más extensiva por caminos, experimentarían un destino similar a las turberas en Indonesia”, advierte un nuevo Infobrief del Centro para la Investigación Forestal Internacional (CIFOR), que sintetiza los resultados de una publicación más amplia liderada por el Dr. Erik Lilleskov, investigador ecologista del Servicio Forestal de los Estados Unidos (USFS).

    ¿Turberas o carreteras?

    Los científicos llegaron a esta conclusión tras comparar la magnitud y las causas de degradación de las turberas tropicales en Indonesia y Perú. Para ello, examinaron tres regiones insulares geográficamente distintas en el país asiático (Sumatra, Kalimantan y Papúa) y la Amazonía peruana utilizando sistemas de información geográfica además de un análisis de los factores causantes de la degradación las turberas de ambos países.

    El estudio determinó que todos los impactos negativos, a excepción de los incendios, estuvieron relacionados positivamente con la densidad poblacional cercana y también el desarrollo de carreteras.

    Muestra de ello es que muchas áreas con mayor cambio de uso en turberas en Perú también son zonas cercanas a centros poblados asociados a carreteras en el sur del Amazonas.

    En ese sentido, los investigadores miran con preocupación el plan del Gobierno peruano para expandir su infraestructura vial en una zona próxima a la turbera intacta de mayor extensión en el país: el Abanico del Pastaza, el sitio RAMSAR (humedal de importancia internacional) más grande de la Amazonía peruana. Tal y como señalan sus hallazgos, los efectos podrían ser devastadores, por lo que advierten que “debe ser de alta prioridad mantenerla como un área sin carreteras”.

    Cabe señalar que, si bien el acceso a caminos y la densidad poblacional fueron excelentes predictores de la degradación de las turberas, el estudio también aclara que esta no es una “relación causal inmutable” ya que la trayectoria del desarrollo y otros impactos pueden ser modulados por otros factores, especialmente políticas gubernamentales y leyes de ejecución.

    Sin regulación, sin protección

    Actualmente, Perú parece seguir un conjunto de políticas de desarrollo similares a las que tuvo Indonesia a fines del siglo XX. En aquel entonces, una carencia de protección legal regulatoria explícita para sus áreas de turberas ante el desarrollo también ocasionó su extensa degradación, advierten los científicos.

    Según el documento, titulado “¿Es la pérdida de turberas en Indonesia una advertencia para Perú?, no existe un marco normativo y de gestión claro que reconozca la fragilidad y el valor único de las turberas peruanas, ni tampoco una definición de estos ecosistemas en los documentos regulatorios para la gestión de los recursos naturales.

    Por ejemplo, a Estrategia Nacional de Humedales de Perú describe muchas de las funciones de los humedales, pero no menciona la capacidad única de secuestro de carbono de las turberas ni la existencia de turberas aparte de los bofedales, destacan los autores del estudio.

    Un mensaje que han reiterado en diversas ocasiones los investigadores del Programa de Adaptación y Mitigación Sostenible de los Humedales (SWAMP) es que el país no cuenta con estudios integrales de sus turberas y que aquellas que actualmente están mapeadas requieren mayor validación en campo. Por esta razón, gestionar y regular su manejo sostenible requerirá generar más datos que sean de calidad robusta.

    Pero, además, han advertido que las políticas de desarrollo agrícola en la Amazonía no solo no protegen las turberas de manera explícita, tampoco prohíben su drenaje. Por el contrario, desde el año 2000 el Gobierno peruano ha promovido políticas de expansión agrícola para apoyar el desarrollo de cultivos de palma aceitera, las que ponen en riesgo las áreas de turberas y sus grandes depósitos de carbono. Sobre esto, la misma Estrategia Nacional de Bosques y Cambio Climático de Perú parece incentivar el drenaje y conversión de turberas a zonas agrícolas, cuando afirma que “[…] brindar asesoramiento para implementar […] tecnologías […] para drenar los humedales […] puede reducir la migración de la población indígena y campesina hacia suelos fértiles y/o zonas no deforestadas”.

    Lecciones y oportunidades

    Indonesia, sin embargo, aprendió grandes lecciones que hoy comparte con el mundo. Después de los incendios de 2015, su Gobierno nacional tomó medidas concretas hacia la mitigación de la pérdida de sus turberas y las consecuencias ambientales derivadas. Ejemplos de esto son la moratoria contra la conversión de turberas, la prohibición de los incendios y la implementación de acciones para restaurar y proteger los bosques de turba.

    Por ello, los autores del Infobrief también sugieren que las instituciones peruanas actuales como el Comité Nacional de Humedales y las agencias gubernamentales podrían establecer alianzas con la Agencia de Restauración de Turberas de Indonesia, así como con la comunidad científica internacional, para obtener asesoría de los expertos en ciencia y manejo de turberas con miras a una gestión sostenible de las suyas.

    Perú, además, ha sido invitado por el Gobierno de Indonesia para formar parte del Centro Internacional de Turberas Tropicales (ITPC, por sus siglas en inglés), un esfuerzo liderado por Indonesia, y con la participación de la República Democrática del Congo y el Congo Brazzaville, todos países ricos en turberas. El ITPC tiene como misión intercambiar lecciones e información, investigar y promover opciones de manejo sostenible de las turberas tropicales.

    Si bien las medidas para la protección de las turberas en el territorio peruano son aún incipientes, los autores resaltan el gran potencial de conservación de estos ecosistemas en el país: más del 50 % de las turberas peruanas están bajo un estatus de conservación formal. Sin embargo, también sugieren que promover la expansión de áreas protegidas en zonas ricas en turberas y el reconocimiento de territorios indígenas

    “Si Perú busca mantener la integridad funcional y los servicios ecosistémicos de sus turberas, especialmente su potencial de remover carbono atmosférico, las lecciones aprendidas por Indonesia apuntan hacia un modelo alternativo de desarrollo, construido sobre políticas que reconozcan explícitamente la fragilidad y el valor único de los ecosistemas de turberas intactos”, concluye el estudio.

    Para obtener más información sobre este estudio, puede ponerse en contacto con Erik Lilleskov en erik.a.lilleskov@usda.gov,  Kristell Hergoualc’h en k.hergoualch@cgiar.org o Mariela Lopez en m.lopez@cgiar.org

    Este trabajo es parte del Programa SWAMP  y el Estudio Comparativo Global de CIFOR sobre REDD+ (GCS-REDD+)

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    Este estudio forma parte del Programa de Investigación del CGIAR sobre Bosques, Árboles y Agroforestería(FTA), que cuenta con el respaldo de los Donantes del Fondo CGIAR.
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